miércoles, 12 de diciembre de 2007

El mundo de los Sololópodes

Un día, hace algunos años, me encontré con dos sujetos que recorrían la cordillera para poder ver la pampa desde las alturas. Estaba de noche y aunque la luna estuviera enorme, solamente alumbraba la punta de los árboles, por lo tanto, no se podía ver la famosa planicie. Además, siempre delante de los caminante había una montaña que les cubría el paisaje plano. Cuando llegaron a la cima de la cordillera, no habían encontrado la pradera, empezaron a bajar y vieron que a la izquierda del camino emergía un gran cerro en la cumbre. Juan y Carlos (que no es lo mismo que Juan Carlos), decidieron subir creyendo que desde ahí podrían tener frente a sus ojos la imagen desolada que esperaban hace harto rato. Al llegar arriba los cansados viajeros se sentaron desilusionados a escuchar el silencioso ruido cordillerano.

En ese momento sentí de lejos cuatro ojos que parpadeaban, me acerque a ese infimo sonido, y detrás de un árbol observe a estos agotados exploradores. Desde allí me sumergí en sus ojos entrando en sus corazones para contarles dónde estaban.

Este lugar pertenece a los Sololópodes, somos una civilización que no se ha comunicado con nadie, mantiene una vida equilibrada y desarrollada que es imposible de dominar por las personas, comente. El que no puedan conquistarnos se debe a nuestro espíritu intangible, no somos un pueblo guerrero, la fuerza de nuestra aldea es el lago Yomeopongó, es lejano e imperceptible, guarda en su fango una ilusión que le pertenece al mundo. El Sololópode es un ser que brilla por la imaginación y no se entera de nada, no vive si es que no hay sueños.


En eso los dos viejos, que ya se sabían perdidos se miraron curiosos directo a los ojos, y un sentimiento común los embargo. Los dos habían escuchado esa voz ronca, y lo comprobaron al ver que en la pupila del otro se formaba la figura del pueblo. Rápidamente recorrieron con la vista su alrededor, reconocieron el camino que la voz les indicaba y los verdes árboles que sus propios ojos les mostraban. Fue cuando se dieron cuenta que estaban en el inusual mundo de los Sololópodes. Mientras la altura se encargaba de transformar sus programadas imágenes, les aproveche de mostrar una cultura basada en el amor colectivo.

El Sololópode para compartir su conocimiento usa la vidrialización del contenido personal. Es un idioma de nuestra tierra, que esta conformado por los movimientos del cuerpo y por la verbalización de símbolos y sonidos, que son el resultado de la abstracción de ciertas emociones, sentimientos, pensamientos y acciones que los Fluxios encontrarón en sus alucinantes divagaciones ....
Continuara.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Saludos de inicio

Hola a todos y todas, estoi iniciando el blog, la idea que quiero realizar es plantear temas o ideas, de las que ojala surjan opiniones que podamos compartir. El punto es conocerse mediante la opinión... un abrazo y besos a todos/as las/os que entremos a este espacio