En ese momento sentí de lejos cuatro ojos que parpadeaban, me acerque a ese infimo sonido, y detrás de un árbol observe a estos agotados exploradores. Desde allí me sumergí en sus ojos entrando en sus corazones para contarles dónde estaban.
Este lugar pertenece a los Sololópodes, somos una civilización que no se ha comunicado con nadie, mantiene una vida equilibrada y desarrollada que es imposible de dominar por las personas, comente. El que no puedan conquistarnos se debe a nuestro espíritu intangible, no somos un pueblo guerrero, la fuerza de nuestra aldea es el lago Yomeopongó, es lejano e imperceptible, guarda en su fango una ilusión que le pertenece al mundo. El Sololópode es un ser que brilla por la imaginación y no se entera de nada, no vive si es que no hay sueños.

En eso los dos viejos, que ya se sabían perdidos se miraron curiosos directo a los ojos, y un sentimiento común los embargo. Los dos habían escuchado esa voz ronca, y lo comprobaron al ver que en la pupila del otro se formaba la figura del pueblo. Rápidamente recorrieron con la vista su alrededor, reconocieron el camino que la voz les indicaba y los verdes árboles que sus propios ojos les mostraban. Fue cuando se dieron cuenta que estaban en el inusual mundo de los Sololópodes. Mientras la altura se encargaba de transformar sus programadas imágenes, les aproveche de mostrar una cultura basada en el amor colectivo.
El Sololópode para compartir su conocimiento usa la vidrialización del contenido personal. Es un idioma de nuestra tierra, que esta conformado por los movimientos del cuerpo y por la verbalización de símbolos y sonidos, que son el resultado de la abstracción de ciertas emociones, sentimientos, pensamientos y acciones que los Fluxios encontrarón en sus alucinantes divagaciones ....
Continuara.